Gracias a la pedagogía Waldorf y a las personas que conocí en todos esos años aprendí muchas cosas sobre mí misma, y sobre todo aprendí a observar, que aunque parece algo muy trivial, en realidad no lo es.

Cuando te paras (estás presente) y observas, despiertas en muchas cosas y en esta vida se trata de estar muy despiertos.

Estos pensamientos, unidos a mi pasión por la infancia, me llevan a estudiar, buscar, leer, otras pedagogías, otros nuevos haceres con los niños, con nuestros iguales y con nosotros mismos… de donde podemos extraer infinidad de ideas para nuestro día a día, sea cual sea nuestro mundo cotidiano. 

Pero lejos de todo este arsenal de teorías, principios, hipótesis y direcciones pedagógicas, lo que verdaderamente importa es quien está ahí, el niño*, y este niño está en negrita porque solo me refiero a aquel niño que tienes delante, solo o entre muchos otros niños tan iguales y tan sumamente diferentes al mismo tiempo… y también me refiero a ese justo momento y situación concreta que tú estás compartiendo con él o ellos.


Qué os propongo?

Os propongo un lugar donde tener una mochila cargada de recursos (canciones, juegos, cuentos, corros, actividades, poemas, juegos de dedos, excursiones, teatrillos, recetas, y todo aquello que vaya llegando…) para compartir momentos mágicos, divertidos, expectantes, interesantes, emotivos y de calidad con vuestros hij@s, alumn@s, niet@s, sobrin@s, amig@s… Y en la que podáis encontrar el recurso ideal para ese niño, en ese justo momento en el que os encontreis y hacerlo, porque no inimaginable. 

Gracias por estar aquí.
Georgina.

*por supuestísimo que cuando pongo el niño me refiero, a niñas
y niños!

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