Y qué decir de los cuentos… otro maravilloso recursos que nos ofrece momentos de unión y encuentro con nuestros niños, siempre que se lo contemos nosotros claro, porque eso de escuchar cuentos por cualquier medio tecnológico, que aunque pueden ser un buen recurso en algunas contadas ocasiones, ni por asomo crea lo que pretendemos mostrar.

Aquí vas a encontrar, pequeños cuentos y cuentos en teatrillos de mesa, cuentos y libros recomendados y mis propios cuentos.

Cuando el niño es capaz de nombrar los objetos que tiene a su alrededor, habrá llegado el momento de contarles pequeñas historias o ver un libro ilustrado con él.

Solo con escuchar las historias que les contamos los niños entran en contacto con la lengua y el control del habla es fundamental para el desarrollo de la facultad de pensar, conforme el niño va creciendo utilizaremos un lenguaje más rico y lleno de matices, ofreciéndoles palabras que no están en su vocabulario habitual.

Si somos capaces de prepararnos un cuento y narrárselo a nuestros niños sin utilizar ningún soporte pictórico, será un maravilloso regalo para ellos, ya que es la manera en la que más trabaja su fantasía y creatividad, ya que es el propio niño el que forma las imágenes de esa historia en su interior y estas imágenes se quedarán para siempre… un buen ejemplo de esto es lo que nos pasa a los adultos cuando hemos leído una novela y luego vemos la película de esa historia, nunca es como lo habíamos imaginado, y generalmente siempre nos defrauda.

Y si demás somos capaces de aprendérnoslo y contar el cuento sin leerlo, obtendremos más beneficios, ya que podremos observarlos mejor y ver si son capaces de seguir el hilo, si les aburre, si les interesa, si les asusta, etc. Y de tener mayor complicidad con ellos.

Pero soy muy consciente de que esto requiere mucho esfuerzo, trabajo y tiempo, que a veces no disponemos, así que es mejor contar cuentos y ver unas imágenes sencillas que no contarlos porque no nos los hemos aprendido; eso sí, antes de leer un cuento al niño, debemos haberlo visto y leído nosotros solos varias veces y tenerlo lo más interiorizado posible.

¿Y qué cuentos contamos?

A los niños más pequeños les encanta ver los dibujos una y otra vez y escuchar las mismas historias, esta necesidad de repetición se mantiene durante toda la primera infancia. Podemos comenzar por libros ilustrados sin texto en el que nosotros nos inventemos libremente una historia o descripción de las imágenes (también pueden tener texto pero no lo narramos al completo), serán cuentos repetitivos, las frases que se repiten a lo largo de la historia favorecen su memoria y después podremos introducir libros con más imágenes y algo de texto, alrededor de los 3-4 años ya serán capaces de seguir completamente el hilo conductor de la historia que le contamos y siempre con final feliz, esto es muy importante ya que ayuda al desarrollo de su autoconfianza, persistencia, valor, trabajo, cooperación, ingenio, generosidad, etc. A partir de los 4-5 años elegiremos cuentos cada vez más extensos y con una trama adecuada al desarrollo del niño (solo cada uno de nosotros observando al niño o los niños sabremos qué tipo de historia necesitan).

… y cómo?

Dependiendo del grupo de niños presentaremos los cuentos de manera diferente. Para el gran grupo, lo ideal es presentar una historia narrada, formando un círculo y creando un ambiente especial, con luz más tenue, con una velita que se enciende y una canción que abre y cierra la narración, o una melodía si se sabe tocar un instrumento sencillo. Todo esto crea un clima de expectación, entusiasmo y asombro  ideal para terminar la mañana.

Lo recomendable para favorecer  la interiorización, la imaginación y la memoria es que durante algunas semanas se cuente el mismo cuento, por ejemplo unas 3 semanas (esto dependerá de la edad de los niños y del tipo de cuento), y la mitad de este tiempo será para la presentación narrada al principio y después para la presentación en forma de teatrillos de mesa (que pronto hablaremos de ellos…).

Si el cuento que vamos a narrar está ilustrado, lo mostraremos en el mismo ambiente que si fuera sin imágenes, pero el tiempo que lo trabajamos sería menor.

Cuando el cuento lo presentamos en casa con nuestros hijos, lo ideal es hacerlo al final del día, creando también un ambiente especial e íntimo, y con las mismas premisas del tiempo sobre si son cuentos ilustrados o cuentos sin imágenes.

En ambas situaciones, en casa y en aula, también podemos tener un rincón de cuentos ilustrados con historias (u otro tipo de libros que no necesitan ser presentados de la forma descrita) que ya hayamos presentado y que los niños pueden elegir cuando volver verlos.

De todos los recursos encontrareis videos en mi canal de youtube, estos videos son para vosotros, para que los veáis y los hagáis vuestros, y los regaléis a vuestros niños. También encontrareis una versión técnica descargable.

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