Esto es un asunto muy serio…. Jugar, jugar y jugar es lo que tienen que hacer las niñas y los niños, es necesario para su salud y debe ser una actividad placentera, libre, voluntaria y espontánea.

Jugar, trabajar y aprender deben ir totalmente unidos como una única experiencia, en todos los años de infancia. Porque durante el juego acumulan todo tipo de experiencias y aprenden con ellas a conocer la vida y su cultura, “Espacios de juego son espacios de futuro” es el trabajo más importante que debe hacer el niño, pues esto significa percibir con todos sus sentidos, poner en movimiento todo su cuerpo, ser activo. A través del juego desarrollan la creatividad y la imaginación, también aprenden a relacionarse con los demás (lenguaje) y poco a poco se harán conscientes de sí mismos.
El juego desarrolla en la infancia un pensamiento creador, les permite conocer el mundo y las leyes de la naturaleza. Los bebés continúan con sus experimentos (como tirar las cosas desde su trona 800 veces) hasta adquirir la suficiente seguridad interior sobre las cosas, lo que le confiere una base sólida y confianza en el mundo que le rodea.
Cuando vemos jugar de verdad a una niña o un niño generalmente están imitando alguna escena cotidiana, y es que los adultos somos las figuras más importantes para los niños, por las que sienten gran admiración y a los que siempre imitan. En el juego los vemos totalmente absortos en lo que hacen, y perciben el tiempo y el espacio de manera diferente a la nuestra, por ello es recomendable que si sabemos que vamos a tener que interrumpir su juego se lo digamos antes de empezar.

El papel del adulto que acompaña al niño o niña debe ser de mediador, promoviendo el juego creativo y creando un ambiente propicio para el desarrollo del juego.

Los niños pasan por varias etapas bien diferenciadas con respecto al juego; entre el primer y tercer año les gusta principalmente jugar con todo lo que hay en la casa, y en casi ninguna ocasión dan preferencia a los verdaderos juguetes (a no ser que estemos nosotros con ellos), y a veces, estos juguetes son utilizados de una forma distinta a lo que habíamos pensado. Además, en los tres primeros años, el niño consigue andar, hablar, y pensar, que serán las bases para el desarrollo de las facultades posteriores de su vida, y esto les debe ocupar todo su tiempo.
En años sucesivos la niña y el niño utilizarán el juego para aprender a comprender el mundo pieza a pieza, asimila aquello que puede imitar del trabajo de los adultos, une su actividad/juego con lo que su fantasía le sugiere. A través del juego la fantasía es cada vez más pronunciada, hasta que al tercer año (aproximadamente) se sumergen en el desarrollo imaginativo y aparece el juego simbólico, donde serán, madres, padres, conductores…. ¡Y todo aquello que se les ocurra!!
Después, cuando van cumpliendo 5, 6 y 7 años, adquieren mayor importancia los juegos sociales y donde las reglas están instauradas.
Algo de lo que hay que hablar cuando se habla de juegos y juguetes, es de la hora de recoger, y es que ambas cosas deben siempre ir juntas.  Para facilitar el proceso es recomendable que los juguetes estén ordenados en una estantería y en cestos o cajas que el niño pueda reconocer fácilmente el lugar de cada cosa. Un buen hábito es recoger y guardar los juguetes JUNTOS y cantando una canción o diciendo unas rimas.

Sobre los juguetes, cito “CUANTO MENOS HAGA EL JUGUETE, MÁS HARÁ LA MENTE DEL NIÑO”, los juguetes más ideales son juguetes simples siempre, resistentes, sin piezas muy pequeñas y frágiles, de colores naturales sin pinturas tóxicas. Los juguetes de madera son muy recomendables, porque cumplen estas premisas y además se pueden arreglar (cosa que les resulta de lo más interesante). Los juguetes de plástico son demasiado ligeros, sus colores son demasiado llamativos y son perjudiciales para el medio ambiente.

Y con respecto a los materiales para los juguetes, deberían ser lo más naturales posible (algodón, sedas, lanas, madera, corcho, barro, cera de abeja…  que favorecen el desarrollo de sus sentidos) y en la medida de lo posible hechos por nosotros o por algún artesano ya que cuando el niño y la niña viven el proceso de creación de un juguete aprenden a valorarlo y a cuidarlo, por ello es recomendable realizarlo en presencia de ellos. También son muy interesantes y útiles otros elementos que podemos obtener de la naturaleza, en nuestros paseos, y pueden ser maravillosos para el juego como las conchas, palos, maderas, piñas, piedras…

En esta sección hablaremos más en profundidad de estos materiales, de los juegos y juguetes más recomendados, y de juguetes que podemos hacer para nuestros niños y también encontrareis videos en mi canal de YouTube.

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