Os voy a hablar de lo que se trabaja en las escuelas Waldorf, principalmente, en los días previos a las vacaciones de Semana Santa, y porqué… Tras el invierno, momento de mucha oscuridad en el exterior, y mucha luz en nuestro interior, vamos sacando los frutos de nuestro trabajo y crecimiento, nuestras nuevas ideas, acompañados del despertar de la naturaleza con la llegada de la PRIMAVERA. Comienzan los primeros brotes de aquellas semillas que plantamos o el viento nos trajo…. Este resurgir es el tema principal de la Pascua.

En Pascua desarrollamos en los niños el asombro y lo trabajamos a través de varios símbolos, las semillas que despiertan, la liebre y el huevo (cuando el adulto es consciente del trasfondo que hay en las actividades, no solo se trabaja a nivel intelectual sino también, anímico y emocional).

A principios de marzo cada niño planta su cuenco con semillas de césped, y hasta la Pascua se maravillará regándolo y observando los primeros brotes, que apenas sobresalen de la tierra, hasta verlos tres semanas después, más largos que sus dedos.

El huevo siempre significa una vida nueva, un desarrollo nuevo. El huevo de Pascua es un huevo muy especial, el producto del reino animal se eleva cuando a través de nuestro esfuerzo artístico y nuestra creatividad lo adornamos (y es que adornar viene del griego kosmos, que significa orden y armonía). Por ello soplamos y pintamos los huevos con los niños para decorar el aula y sus casas, así pasaremos días increíbles con esta tarea, viviendo la espera y el asombro del trabajo realizado.

Decorar los huevos de Pascua es muy divertido, con los más pequeños podemos pintar huevos hervidos, aunque seguramente también querrán soplarlos, cosa que los más mayores harán encantados… es una actividad adecuada para hacer poco a poco con los niños y niñas en la escuela pues requiere de mucho cuidado, ya que el huevo es de lo más frágil (generalmente en las escuelas, se trabaja durante tres semanas y las niñas y niños van haciéndolos poco a poco)

Necesitaremos:

  • Huevos blancos.
  • Aguja de lana con punta.
  • Ganas de soplar 🙂
  • Papel crepé de colores variados (mejor, colores fuertes) cortado a trocitos.
  • Agua y vinagre.
  • Un trocito de palillo.
  • Hilo

Lo primero que debemos hacer es vaciar los huevos, para ello, hacemos dos agujeritos en el huevo, uno arriba y otro abajo, con una aguja de lana. Por un agujero soplaremos y por el otro saldrá la clara y la yema, con algo de esfuerzo…. Después podemos llenarlos de agua, para que se limpien bien y terminar de soplarlos para asegurarnos que no quedan restos.

Los huevos se pueden decorar de muchas formas, pero una forma que da resultados muy brillantes es recortar papel crepé de colores y mojarlos en un bol de agua con un poco de vinagre, una vez mojados con la mezcla, ponemos sobre el huevo los trocitos que queramos.

Cuando estén secos quitaremos los papeles y quedara el huevo sorprendentemente decorado…. Para poder colgarlos (en caso de querer hacerlo) ataremos un pequeño trozo de palito a un hilo, y meteremos el palito en el huevo.

La liebre es el símbolo del altruismo, del no-egoísmo. No hace daño a nadie, tiene un oído muy fino, y no tiene morada, duerme por allí y por allá, es la imagen del habitante del mundo. Y con los niños podemos contar durante tres semanas algún cuento relacionado como “Una historia de la liebre de Pascua” o “La liebre y la zanahoria” (editado como “los buenos amigos”, ambos de ING edicions) para los más pequeños, nos moveremos con el corro de la liebrecita blanca, cantaremos las canciones, nos divertiremos con los juegos de dedos y saltaremos como las liebres, con salto grande y salto chiquito…

El corro de la liebrecita blanca, es ideal para trabajar en esta época, se puede realizar como teatrillo para los más pequeños (ver video) y también en forma de corro, con un niño o niña que hace de liebre y lleva la cesta de huevos, dos niñas o niños que hacen de puerta y levantan sus brazos para que pase la liebrecita y otro u otra que hace de arbolito al que llega la liebrecita, mientras los demás, en forma de corro cantan alrededor… y dice así:

«Muy lejos en su tranquila morada, estaba la liebre de Pascua sentada,
mirando a ver, mirando a ver, donde los huevos va a esconder.
De repente ve una vallita, con salto grande y salto chiquito
se acerca y la puerta a abrirse no se niega.
Con salto grande y salto chiquito llega hasta un arbolito
y la liebrecita está tan cansadita que se queda dormidita…
(hablado)

Liebrecita blanca duermes ya, duermes ya,
pobrecita liebrecita que ya no puede saltar (bis).
Liebrecita blanca despiértate ya, despiértate ya,
coge el cesto preparado con los huevos bien pintados (bis).
Liebrecita salta, salta, salta
(cantado)

y ahora que la tarea ya está terminada regresa a su tranquila morada
con salto grande y salto chiquito, se va entre los arbolitos.»
(hablado)

El tiempo de Pascua finalizará con la fiesta de la liebrecita, que nos enseña que hay que buscar para encontrar… la liebrecita ha venido y ha escondido los cuencos plantados y los huevos pintados. Los niños llenos de alegría buscan sus cuencos escondidos por el jardín… “buscarán y encontrarán” su cuenco, en el que estará su huevo pintado, una liebrecita de lana cardada o  de fieltro y unos huevitos de chocolate…. Sus caras lo dicen todo!!!

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